La Policía lanzó una cacería tras un tiroteo masivo en Texas. Detuvo a un latino, pero era el hombre equivocado

Un hombre entró en una concurrida fiesta de Halloween cerca de un campus universitario de Texas A&M a las afueras de Fort Worth y disparó contra los asistentes, provocando la huida caótica de cientos de personas. Murieron dos personas y otra resultó herida. La policía se lanzó a la caza del asesino, y dos días después detuvo a Brandon Ray Gonzales, de 23 años. Este martes ha tenido que dejarle en libertad.

“Estoy fuera, soy libre”, aseguró Gonzales tras pasar nueve días en prisión como único sospechoso del tiroteo. El sheriff del condado de Hunt, Randy Meeks, achacó la decisión “a la falta de cooperación de los testigos y al descubrimiento de evidencia exculpatoria”.

El tiroteo tuvo lugar en la noche del sábado 27 de octubre. “Una persona, por motivos desconocidos, decidió disparar a otros”, explicó Meeks tras la detención de Gonzales. Los investigadores manejaban la hipótesis de que el asesino tenía un objetivo concreto, y el resto de víctimas fueron elegidas al azar, según la cadena NBC.

Fallecieron Kevin Berry Jr., de 23 años y originario de Dallas, y Byron Craven Jr., también de 23, quien vivía en Arlington.

El arresto de Gonzales se produjo 48 horas después del tiroteo, cuando se encontraba en el concesionario de automóviles donde trabajaba. “Cuando escuché a la gente [diciendo] ‘ése es el atacante’, eso me mató, porque ésa no es mi imagen, no es lo que soy, ni lo que he sido”, aseguró el joven según reportó la emisora KTVT.

En los días posteriores a su detención, un grupo de personas se reunió a las afueras del cárcel del condado para exigir su liberación. “La policía ha investigado diligentemente este caso, desde el día del arresto ha salido a la luz información adicional”, ha explicado ahora el sheriff.

Sus abogados aseguran que presentarán una demanda civil contra de la oficina del sheriff.

Sobre el autor del tiroteo no se conoce aún información, por lo que la policía ha pedido la ayuda de testigos: “Sabemos que había muchas personas que estuvieron presentes y que no han hablado con la policía. Aunque puedan tener razones para no querer presentarse, les pedimos que lo hagan y le digan a la policía lo que vieron y escucharon esa noche, sin importar cuán pequeña sea esa información”, dijo Meeks.

El sheriff agregó que la policía entrevistó al menos a 20 testigos, pero ninguno pudo dar una buena descripción del asesino. El lugar no contaba con vigilancia ni cámaras de seguridad.

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