Demócratas inician audiencias públicas contra Trump a la sombra de la contienda de 2020

Los demócratas iniciaron este miércoles la primera de una serie de audiencias públicas en la Cámara de Representantes para determinar si hay pruebas para enjuiciar al presidente, Donald Trump, por abuso de poder, como parte de una arriesgada estrategia para recuperar la Casa Blanca en 2020.

Las audiencias tienen como protagonistas a algunos de los mismos funcionarios de la Administración Trump que durante semanas ofrecieron testimonio bajo juramento a puertas cerradas.

El presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara Baja, Adam Schiff, abrió el primer día de audiencias con los testimonios de Bill Taylor, embajador interino en Ucrania, y George Kent, un funcionario de alto rango del Departamento de Estado.

Schiff afirmó que el meollo de la investigación gira en turno a si Trump utilizó la presidencia para presionar a Ucrania a cambio de un beneficio político personal de cara a los comicios de 2020.

“El asunto es tan simple como terrible… nuestra respuesta a esas preguntas afectará no sólo el futuro de esta presidencia sino también el futuro de la presidencia en sí, y qué tipo de conducta o conducta indebida puede esperar el pueblo estadounidense de su comandante en jefe”, explicó Schiff.

Es que la investigación trata de determinar si Trump intentó condicionar una ayuda militar de $400 millones a Ucrania a que el gobierno de ese país investigara a su rival político en la contienda, el exvicepresidente, Joe Biden, y su hijo, Hunter.

Si bien EEUU siempre condiciona la ayuda exterior -por ejemplo, para mejorar las condiciones de los derechos humanos o reducir la corrupción y la violencia en el mundo-, las leyes prohíben solicitar la ayuda de gobiernos extranjeros para beneficio propio o para interferir en la política nacional.

Trump insiste en que su llamada del pasado 25 de julio con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskiy, fue “perfecta”, que EEUU entregó la ayuda, y que la “transcripción” que la Casa Blanca divulgó demuestra que no hubo soborno, como alegan los demócratas.

La oposición, sin embargo, replica que la Casa Blanca sólo divulgó un resumen de esa fatídica llamada, y que los testimonios hasta ahora recabados corroboran las preocupaciones sobre una presión indebida hacia Ucrania a cambio de favores políticos.

De hecho, la primera audiencia pública ya generó los primeros juegos pirotécnicos, ante la exigencia de los republicanos de obtener el testimonio, a puerta cerrada, del denunciante anónimo que alertó sobre la llamada de Trump, y que desató la investigación en curso.

Schiff denegó la solicitud republicana pero no la descartó para el futuro, aunque advirtió que, tal como lo requiere la ley, es importante proteger su identidad.

Aunque los demócratas aseguran que el propósito de las audiencias televisivas es brindar transparencia al proceso, está claro que también quieren llevar el asunto ante la opinión pública.

Una resumen de las encuestas más recientes muestra que Trump afronta una tasa de desaprobación del 54.5%, contra el 41.1% que apoya su gestión, según la página web “Fivethirtyeight”.

El promedio de encuestas de “Fivethirtyeight” indica que el 47.5% de los votantes aprueba su destitución, y el 45.6% se opone.

A tres meses del inicio del ciclo electoral, con las asambleas populares en Iowa, su análisis también predice que, entre los posibles escenarios, Trump pierde la reelección pero los republicanos mantienen el control del Senado.

No está claro si, al final, la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, y su bancada, iniciarán un juicio político contra Trump por presunto abuso de poder.

Si lo hacen, la meta es elaborar los cargos formales y someterlos a voto antes de fin de año, para dar pie al “juicio” en el Senado. En ese caso, Trump sería el cuarto presidente en la historia de EEUU en afrontar un juicio político.

Según fuentes legislativas, el juicio, que estaría a cargo del presidente de la Corte Suprema, John Roberts, tomaría entre seis y ocho semanas, con testimonios en ambos lados de lunes a sábado. Se requiere el “sí” de dos terceras partes del Senado para aprobar la posible destitución de Trump.

La investigación ya se ha convertido en un arma política para Trump y sus aliados republicanos en el Congreso, de cara a los comicios generales de 2020.

Además de intentar desacreditar a los testigos, Trump repite casi a diario y en cada foro público -como lo hizo hoy- que se trata de una “cacería de brujas” y una “farsa” demócrata por deshacer su victoria en las urnas en 2016.

“Lo que está ocurriendo ahora es la mayor farsa en la historia de la política estadounidense…(los demócratas) intentan frenarme porque estoy luchando por ustedes, y nunca lo permitiré”, dijo Trump en un video en el que acusó a la oposición de querer arrebatar los derechos y beneficios de los estadounidenses.

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