Alexis Fuerhoff es una niña de 2 años de edad  de Norfolk, Nebraska. Su vida desde su nacimiento no ha sido para nada fácil. Según su madre, Kelly, la niña en sus dos años de vida ha tomado más medicina que ella en toda su vida.

“Ella es la persona más fuerte que he conocido en mi vida” dijo su madre Kelly Fuerhoff que es sargento en el ejército de los E.U.

Cuando Lexi apenas tenía seis meses de edad, los médicos le diagnosticaron síndrome nefrótico congénito (SNC), un trastorno genético que obligó a retirarle sus dos riñones.

La primera vez que la familia notó que algo estaba mal  fue en una visita a sus familiares en Norfolk cuando ella tenía apenas seis semanas de vida. Lexi se veía nerviosa, sin apetito y pálida, luego de ser trasladada a la sala de emergencias de Faith Regional Health Services y tras realizarle una radiografía, los médicos decidieron trasladarla de inmediato en helicóptero al LifeNet de Omaha.

Kelly no pudo viajar en el helicóptero con la pequeña sino que tuvo que ir por sus propios medios, al llegar y ver a su bebé ya no la reconocía. La niña tenía un edema severo en su cara, brazos y piernas. Se le diagnosticó CNS, y comenzaron a darle infusiones diarias de albúmina, una proteína de la sangre que es necesaria para prevenir la hinchazón.

Desde aquel día las visitas a salas de emergencia de Lexi fueron múltiples. Un trasplante es la única solución posible para el SNC, los doctores debatieron si dejar sus riñones hasta conseguir un trasplante o si retirarlos, y esta última fue finalmente la decisión ya que la niña estaba perdiendo demasIadas proteínas y había que retirarlos de inmediato.

Desde entonces Lexi debe someterse a diálisis diariamente y su familia se encuentra desesperada porque ella pueda encontrar a su donante. Kelly creó una página de Facebook llamada “Lexi’s Journey” en donde mantiene informados a sus seres queridos y a todo aquel que esté interesado en la salud de la pequeña. Ya que les es imposible volver a Norfolk por encontrarse en la lista de espera de trasplantes de donantes.

Fuerhoff dijo que reconoce el sacrificio que le está pidiendo a extraños: “Creo que el mayor obstáculo para encontrar un donante vivo es que es un gran paso para que alguien decida donar su riñón. Es literalmente un cambio de vida”. La familia de Lexi no pierde la esperanza y espera que alguien esté dispuesto a hacer tal sacrificio para que su hija pueda crecer llevando una vida normal.

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