Un inmigrante indocumentado ha denunciado que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) le golpeó y le amenazó con deportarle para forzarle así a convertirse en informante y denunciar a otras personas sin papeles.

Carlos Rueda denunció la semana pasada a ICE ante la justicia y exigió una compensación de 750.000 dólares, según informa el diario The Sacramento Bee.

Su abogado, Luis Ángel Reyes, cree que se trata de un caso sin precedentes, puesto que los agentes “le colocaron ante la elección imposible entre su libertad y la de otros inmigrantes”. ICE ha evitado comentar los hechos, según el diario.

Rueda, que tiene tres hijos pequeños (uno de ellos, estadounidense), es el principal sustento de su familia, y no tiene antecedentes criminales en Sacramento (California), donde reside.

Cruzó la frontera de forma ilegal en 2013, y pidió asilo explicando que huía de bandas criminales, según su abogado. “Su familia fue amenazada a mano armada”, explica, y “su abuelo fue secuestrado”, todo porque esos grupos criminales apoyaban a un partido diferente al de Rueda, añade.

Pero se le denegó el asilo, y como, según su abogado, no podía volver a México porque allí “no tenía trabajo y era peligroso”, decidió quedarse de forma ilegal. Viajó a Sacramento, donde viven su madre, hermano y cinco hermanas; y trabajó allí en la construcción, hasta que en marzo de 2017 su vida cambió completamente.

Agentes migratorios le detuvieron y le obligaron a presentarse cada mes en sus oficinas. En esas reuniones le preguntaron por nombres de otros inmigrantes indocumentados, y, por miedo a ser deportado, se convirtió en un informante.

En septiembre, sin embargo, les dijo que no iba a seguir colaborando; fue entonces cuando, según denuncia, le golpearon contra una mesa y saltaron encima de él. Poco después fue detenido. Ahora tiene cita ante un juez de inmigración para septiembre de 2019. Pero antes, quiere que se haga justicia.