Trump y su posible juicio político dominaron quinto debate demócrata

El quinto debate demócrata enfrentó a candidatos de corte moderado, como el exvicepresidente Joe Biden, contra los de izquierda, como los senadores Elizabeth Warren y Bernie Sanders.

El posible juicio político contra el presidente Donald Trump dominó buena parte del quinto debate presidencial demócrata anoche en Atlanta (Georgia), en un encuentro en el que los diez candidatos quisieron, sobre todo, mostrar un frente unido para recuperar la Casa Blanca en 2020.

Aunque el encuentro de dos horas abordó temas como el cuidado de salud, la vivienda, el cambio climático y la deuda estudiantil con más profundidad que en debates anteriores, el futuro de la presidencia de Trump figuró de forma prominente.

Salvo la promesa del senador Bernie Sanders de que apoyará a los once millones de inmigrantes indocumentados, el tema de la inmigración tuvo escasa mención, pese a que el 10% de la población en Georgia es extranjera, y unos 400,000 no tienen “papeles”, según el Centro de Investigación Pew.

También fue notable la ausencia del exsecretario de Vivienda, Julián Castro, quien no reunió los requisitos respecto a su posición en las encuestas para participar en el debate, y no está claro que pueda estar en el del próximo 19 de diciembre en Los Angeles (California).

El encuentro se produjo pocas horas después de un volátil día de testimonios en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, en el que el embajador de EEUU en la Unión Europea, Gordon Sondland, corroboró la campaña de presión para que Ucrania investigara a los rivales políticos de Trump, con la implicación directa o conocimiento de varios funcionarios de alto rango de su Administración.

El escándalo en torno a Ucrania revela, para los demócratas, una “crisis moral” en Estados Unidos ante el presunto colapso del Partido Republicano y su “culto” y defensa de Trump y sus intereses.

Todos contra Trump

Desde los Estudios Tyler Perry en Atlanta, los candidatos coincidieron en la urgencia de vencer a Trump en 2020 y lanzar la era “post-Trump” para fomentar la reconciliación nacional y, según dijo el exvicepresidente, Joe Biden, “recuperar el país”.

Cada uno se presentó como la opción más viable pero, por lo general, mostraron un tono de cordialidad y pocas ganas de lanzarse ataques, como en debates anteriores.

La senadora Kamala Harris llamó a Trump un “criminal”, mientras que el multimillonario Tom Steyer lo tildó como un “fracaso”.

“Tenemos a un criminal viviendo en la Casa Blanca… no hay duda de que (el tema de) la justicia está en la papeleta”, dijo Harris, al acusar a Trump de liderar una “empresa criminal” con el consentimiento de aliados.

Biden dijo que las audiencias en la Cámara Baja le han dejado en claro que Trump no quiere que él logre la nominación presidencial demócrata y que el presidente ruso, Vladimir Putin, no quiere verlo en la Casa Blanca.

Los otros senadores, Sanders, Cory Booker, Elizabeth Warren y Amy Klobuchar -que participarían en un eventual juicio político contra Trump si la Cámara Baja formula cargos-, también apoyaron la destitución del mandatario si hay pruebas para hacerlo.

Al tildar a Trump como un “mentiroso patológico” y quizá el presidente “más corrupto en la historia moderna”, Sanders insistió en que una tarea pendiente es revocar la ley que “permite a los multimillonarios comprar elecciones”.

Trump es apenas un “síntoma” de la corrupción del sistema político y corresponde “curar la enfermedad”, porque está en juego el futuro de niños y jóvenes, advirtió, por su parte, el empresario Andrew Yang.

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