*La red social prohíbe las cuentas falsas, pero estas pululan en la plataforma

*Los policías las utilizan con diversos fines, desde atrapar pedófilos hasta monitorear activistas políticos

 

Pese a que los perfiles y cuentas falsas son cosa de todos los días en redes sociales, una reciente investigación revela que la policía las utiliza como un recurso para vigilar sujetos de interés.

De acuerdo con NBC News, detectives e investigadores de agencias policiacas estadounidenses han echado mano de este tipo de perfiles, sin importar que estén prohibidos por los lineamientos de la red social, para sus labores de investigación.

Uno de los casos más polémicos citados por el medio es el del perfil falso de “Bob Smith”. En verano de 2015, en pleno apogeo del movimiento Black Lives Matter, dicha cuenta de Facebook comenzó a hacerse presente en varios grupos vinculados al movimiento y basados en la ciudad de Memphis.

 

El personaje enviaba solicitud de amistad a personas involucradas en la organización de las marchas y en su foto de perfil ostentaba una máscara de Guy Fawkes, retomada del protagonista de la cinta V de Venganza, un símbolo de movimientos sociales alrededor del globo.

Sin embargo, la realidad era que el tal “Bob Smith” no existía. El perfil de Facebook que se presentaba como un “hombre de color más” que quería “protestar”, no era otro sino el investigador de la policía Tim Reynolds.

La treta fue admitida por el propio Reynolds, un agente de seguridad de nacional afincado en Memphis, el pasado mes de agosto  cuando la Unión Americana de Libertadas Civiles (ACLU por sus siglas en inglés) lo cuestionó en la corte sobre el asunto.

Dicha organización social demandó a la policía de Memphis por infringir un acuerdo firmado en 1978, en el cual se prohíbe a la policía vigile las protestas amparadas por la ley.

La confesión de Reynolds levantó polémica y provocó una oleada de desconfianza de activistas y simpatizantes de los movimientos sociales contra las autoridades.

Según la investigación, Reynolds logró recopilar los nombres de varios vinculados al movimiento y tuvo acceso a información sobre los horarios y la organización de protestas en Memphis. Gracias a esto, la policía identificó personas y supo a quienes vigilar durante las marchas.

No obstante, el hecho de que haber sido identificados por la policía también afectó otras áreas de la vida de los activistas, como el caso de Keedran Franklin, un organizador de eventos de profesión.

Luego de haber estado en contacto con el perfil falso de, Franklin comenzó a ser detenido repetidamente durante las protestas e incluso se le acusó de cargos relacionados con drogas, acusaciones que ha señalado como falsas.

La revelación del caso “Bob Smith” también ha generado un cuestionamiento al modo de operar de las agencias policías en internet, donde aprovechan el poco regulado campo de la privacidad en las redes.

Conforme a la investigación de NBC, el asunto evidenció que el uso de perfiles falsos es una práctica policiaca común que se ampara en la necesidad de investigar casos de pedofilia, narcotráfico y crimen organizado.

Sin embargo, de acuerdo a los lineamientos vigentes de Facebook, la creación y mantenimiento de perfiles falsos está prohibido y la propia red social periódicamente revisa y da de baja cuentas apócrifas.

El problema es que la plataforma no da detalles de qué tan seguido realiza estos controles, ni revela cifras sobre su efectividad.

Esta prohibición interna, no obstante, no representa del todo un obstáculo para la policía, ya que crear dichas cuentas y conseguir información que pueda servir como evidencia en una investigación a través de ellas, no es ilegal.

Conforme el testimonio anónimo de un policía de Nueva Jersey consultado por NBC, la creación de este tipo de perfiles requiere ciertos detalles para lograr hacer creíble la cuenta. Conseguir fotos de personas de otros países y evitar el enfrascarse en conversaciones demasiado personales, son algunos de ellos.

En su caso, el agente creó el supuesto perfil de una mujer guapa y atractiva, con el objetivo de infiltrar redes del narcomenudeo local.

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La treta tuvo éxito y pronto el policía recibió solicitudes de amistad e invitaciones a fiestas y reunieones. También le mandaban imágenes de fajos de billetes de parte de hombres que alardeaban sobre la cantidad de dinero que generaban mediante el crimen.

De esta manera, según el agente anónimo, se pudo investigar cercanamente a sospechosos de interés para varias investigaciones. Al final, solo se trataba de una forma más de trabajar de encubierto.

De acuerdo con la investigadora Rachel Levinson-Waldman, consultora del Centro Brennan de Justicia de la Facultad de Derecho de la NYU, el monitoreo de civiles a través de redes sociales se trata de un “territorio bastante abierto” en lo que respecta a lo legal.

En el caso citado de “Bob Smith”, fue el propio sitio Facebook el que tomó medidas dando de baja la cuenta de Smith, así como otras seis más vinculadas a la policía de Memphis.

Mientras tanto, las autoridades se limitaron a comentar que se trataba de “una práctica común y hasta necesaria para reforzar el cumplimiento de la ley”.

Por el momento, el juez encargado de la demanda de la ACLU contra la policía ha fallado parcialmente a favor de la organización de derechos civiles, pero no ha tomado una resolución final sobre si las autoridades violaron o no el acuerdo de 1978.

Al final, la pregunta sobre cómo y cuándo las autoridades pueden usar las redes sociales para vigilar personas, aún sigue en el aire.