Las nuevas políticas migratorias llevadas a cabo por el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump están despertando temores y dudas en la comunidad. Según el Migration Policy Institute  de los 11 millones de indocumentados que se encuentran viviendo en el país, casi 1/3 de ellos (alrededor de 3,4 millones) son propietarios de vivienda. Una de las grandes dudas que se presentan es cómo proteger su propiedad en caso de ser deportados.

Lo cierto es que especialistas del negocio inmobiliario recomiendan que si la persona tiene una vivienda a su nombre lo mejor es no desesperarse pero mantenerse preparado tomando aquellas medidas que sean necesarias.

Profesionales del área inmobiliaria han contado que la mayoría de sus cientes ante el temor de perderla han decidido vender su casa o comprar “trailers” porque son mucho más fáciles de vender en efectivo y el proceso es mucho más rápido que el de vender una casa.

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 En primer lugar es importante saber que las leyes del país permiten a extranjeros (documentados o indocumentados) comprar propiedades siempre y cuando tengan el dinero para sustentarlas. Es por eso que en los últimos años muchos indocumentados han decidido comprar su casa financiada con bancos como Wells Fargo, las facilidades son muchas y la mayoría todavía está pagando su hipoteca. Otra opción elegida por muchas personas fue comprar casas devaluadas luego de la crisis pagándolas en efectivo.

La realidad es que si usted ha pagado por su casa y ha cumplido con sus responsabilidades como pagar impuestos, la vivienda seguirá siendo suya aunque sea deportado. No olvide que debe seguir pagando la hipoteca, impuestos y manteniéndola como sea posible.

 Una deportación no significa que a la persona se le terminen sus derechos como consumidor, según ha dicho Dulce Matuz, una agente de bienes raíces indocumentada de Phoenix, Arizona. Es además una “dreamer” que ha logrado convertirse en ciudadana y votó por primera vez el año pasado.

Una realidad a tener en cuenta es que cuando una persona es deportada, sus ingresos disminuyen entonces es allí cuando debe preguntarse si le conviene seguir conservando la casa o tomar alguna decisión que le genere ingresos como rentarla o venderla.

Según la agente de bienes raíces, la mejor opción es conservar un ahorro con el que se puedan pagar entre 3 y 6 meses de la hipoteca. Además de proteger a la propiedad con un “living trust”, se trata de un documento legal que permite planificar de antemano que sucederá con la propiedad en el caso que el dueño no pueda estar presente en el país para tomar una decisión, permite designar un sucesor para actuar en este caso.

 La persona de confianza elegida por el propietario quedará a cargo de la decisión que desee tomar sobre la vivienda y podrá hacer el trámite en su nombre.

 Otra opción similar es el “Durable power of Attorney DPOA”, un documento que permite designar a una persona de confianza para actuar en nombre del propietario. Designar un representante es imprescindible ya que si usted se va del país y su casa queda aquí puede caer en manos del estado.

 En los casos de que la persona sea deportada y no pueda seguir pagando la hipoteca, la mejor opción es alquilar o vender la casa. Además el valor de las propiedaes se ha triplicado luego de la recesión.

Recuerde, no es necesario que actúe de manera apresurada vendiendo o alquilando su propiedad. Sólo debe tener algún documento que lo respalde como el “living trust” o el “Durable power of Arrorney”  y que le permita a otra persona actuar por usted en caso de no encontrarse en el país.

No espere a último momento para pedir una cita con un especialista en bienes raíces y un abogado, realice todos los trámites necesarios y por supuesto piense en su persona de más confianza aquella a la cual le dejaría su propiedad para que realice los trámites necesarios. Pregúntele si está dispuesta a actuar en su nombre y póngala al tanto sobre cómo proceder en caso de una deportación.