4 Sencillos pasos para limpiar tus brochas de maquillaje

Limpiar tus brochas de maquillaje puede convertirse en una tarea realmente difícil, sobre todo porque dejarlas impecables requiere de una cantidad considerable de tiempo y tener mucha paciencia.
Pese a ello, no debes olvidar que los pinceles sin lavar pueden llegar a afectar tu piel, ya que si no se asean es probable que alberguen incluso a las bacterias que causan el acné.
Si su frecuencia de uso es constante, incluso deberías limpiarlos todos los días. Afortunadamente, para ahorrar tiempo existen algunos trucos que conseguirán que tus herramientas de belleza estén libres de residuos. Sigue los cuatro pasos que la revista Cosmopolitan recomienda para mantener tus brochas impecables.

 

1. Escoger un limpiador va primero.
En primer lugar se debe elegir un líquido limpiador adecuado que no dañe tus utensilios. Lo mejor sería que compraras un producto especializado, pero incluso el shampoo para bebés puede hacer el trabajo.
Vierte un poco de la sustancia elegida en tu mano o en una superficie plana, luego gira ligeramente la brocha, humedécela y ve retirando el jabón con un poco de agua. Repite el proceso hasta que veas las cerdas totalmente limpias.
Adicionalmente, la publicación recomienda que no pongas a remojar los brochas para remover la suciedad, pues el agua logrará deformar el material de su base y además causar que se desprendan sus cerdas con el tiempo.
En casos más difíciles, también puedes hacer uso de algunos peines diminutos para conseguir deshacerte de los residuos más adheridos a su pelaje.

2. Tus brochas también requieren de un acondicionador.
Al igual que tu cabello, los filamentos de tus pinceles también necesitan de acondicionamiento de vez en cuando para mantener sus cerdas lo más suaves posibles.
Algunas youtubers como Nicole Guerrero utilizan un toque de aceite de oliva mezclado con jabón suave para evitar que sus brochas se sientan ásperas. Una vez cumplida la limpieza y el acondicionamiento recomendado por la influencer, asegúrate de enjuagar tus herramientas para realizar el siguiente paso.

3. Es hora de darles una nueva forma.
Tras usar agua para retirar los restos del acondicionamiento, usa tus dedos para raspar los pelos y quitar el exceso de agua. La forma de tus brochas suele cambiar después de este proceso.
Para lograr restituir su diseño original, se recomienda que uses protectores de malla para pinceles de maquillaje. Al envolver tus utensilios con estas piezas especializadas lograrás recuperar su forma y tenerlas ventilados.

4. Mantenlos secos.
Luego de los pasos anteriores, tus brochas estarán casi como nuevas. Ahora lo importante será mantenerlas así.
Al volverlas a usar, cuida de no guardarlas juntas en un recipiente y mejor utiliza una rejilla para secado de pinceles, o bien, una toalla doblada. Para un secado casi perfecto, la prenda debe doblarse varias veces para que logre tener una ligera inclinación. Coloca tus brochas con las cerdas hacia arriba sobre ella, de modo que el agua se descargue en la tela y no en las bases de pegamento de tus herramientas.

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