Se elevan a 44 las víctimas mortales en los incendios de California

Ricky Alvarado looks over the charred remains of his home at the Seminole Springs Mobile Home Park, Sunday, Nov. 11, 2018, after the neighborhood was devastated by wildfires in Agoura Hills, Calif. (AP Photo/Chris Pizzello)

El Camp Fire deja a su paso destrucción material y humana: ya son 42 las personas que han fallecido en el norte del estado, donde el poblado de Paradise fue arrasado casi por completo. Según el sheriff del condado de Butte, Kory Honea, este fuego se ha convertido en el más letal en la historia del estado, remplazando al de Los Angeles de 1933, que mató a 29 personas. Si se suman las víctimas del incendio Woolsey, en el área de Malibu, el número de fallecidos a nivel estatal se eleva a 44.

Las víctimas mortales fueron halladas en diversos lugares: sus casas, en los carros o en las calles cercanas a sus domicilios. Todas estaban calcinadas y habían sido, aparentemente, sorprendidas por las fuertes llamas del incendio más voraz de California. A medida que avanzaba la búsqueda de las víctimas, los amigos y familiares acudieron a los hospitales, comisarías, refugios y a las oficinas del médico forense en busca de sus seres queridos.

Tad Teays, esperaba saber algo sobre su madre de 90 años, enferma de demencia. Darlina Duarte estaba desesperada por tener información sobre su medio hermano, un diabético que había perdido las piernas a causa de su enfermedad. Barbara Hall intentó en vano descubrir dónde se hallaban sus tíos de entre 80 y 90 años, si habían logrado salir con vida de la comunidad de retiro en la que vivían.

“¿Sobrevivieron en su auto? ¿Escaparon? ¿Su auto se salió del camino en el borde de un barranco en algún lugar? Simplemente no lo sé”, dijo Hall a la agencia de noticias Associated Press, y agregó que la pareja solo tenía un teléfono fijo y que las llamadas no entraban.

Este lunes, el fuego seguía ardiendo en ambos extremos del estado, con tres incendios asolando a cientos de miles. Tras haber pausado un poco, los vientos en una zona cerca de Paradise recuperaron fuerza con una velocidad de hasta 40 millas por hora esta tarde, reavivando el incendio, dijeron expertos.

La cifra de fallecidos en todo California asciende a 42, pero posiblemente aumentará. El así llamado incendio Camp devastó una franja del norte de California, dejando más de 6.400 casas incineradas y un par de cientos de desaparecidos, infromaron las autoridades.

Por lo menos cinco equipos de rescate trabajaban en Paradise –una localidad de 27.000 habitantes que en gran parte fue destruida el jueves por las llamas de Camp— y en comunidades circundantes. Las autoridades convocaron a un laboratorio ambulante de ADN y a antropólogos para que ayuden a identificar a las víctimas del inclemente incendio forestal.

Sol Bechtold manejó de un albergue a otro buscando a su madre, Joanne Caddy, una viuda de 75 años cuyo hogar se incendió junto con el resto de su vecindario en Magalia, al norte de Paradise. Vivía sola y no conducía.

Bechtold publicó un anuncio en las redes sociales, lo colocó en los tableros de avisos de los albergues y le mostró su fotografía a los evacuados, preguntando a ver si alguien la reconocía. Se topó con algunos de los vecinos de su madre, pero ninguno la había visto.

Mientras conducía entre el humo y la bruma hacia otro albergue, dijo: “También estoy bajo una oscura nube emocional. Tu madre está en algún lugar y no sabes dónde. No sabes si está a salvo”.

“Tengo que mantenerme positivo”, agregó. “Ella es una mujer fuerte e inteligente”.

Mientras tanto, en el sur del estado otro incendio se ha propagado con gran voracidad.

Paul Rasmussen huyó de las llamas que se acercaban a su casa en mitad de la noche con su esposa embarazada y su hija de seis años en las laderas cercanas a Malibú, temeroso de que pudiera ser la última vez, reportó la agencia de noticias Associated Press.

Su única esperanza para la casa grande que había comprado en uno de los sitios más caros del país estaba cifrada en la extraordinaria voluntad de su vecino, Randy Berkeley, quien le había dicho que se quedaría a proteger las dos casas del fuego.

Para su inmensa alegría, cuando regresó el lunes, ambas casas aún estaban en pie. En el camino había visto por la carretera decenas de hogares en ruinas, arrasados por las llamas. Su vecino había arriesgado su vida para proteger la propiedad de ambos.

“Sin él, yo sabía que iba a ser una pérdida”, dijo Rasmussen. “Simplemente fue mucho más allá de todo”.

Este lunes, las autoridades permitieron regresar a algunos residentes del sur de California a sus hogares, advirtiendo, sin embargo, que debían permanecer vigilantes. Pero mientras algunos regresaron, otros tuvieron que ser evacuados. Una carretera fue abierta y otra fue cerrada.

El regreso a la normalidad de unos estuvo yuxtapuesto a la llegada del caos a la vida de otros, ilustrando cuán rápido puede cambiar la vida cuando los fuertes vientos de Santa Ana se encuentran con una chispa en los árboles y pastos secos.

Más de 8.000 bomberos combatían tres incendios forestales que arden en aproximadamente 1.040 kilómetros cuadrados (400 millas cuadradas) en el norte y sur de California, y seguían llegando equipos de otros estados para ayudar.

El incendio de nombre Woolsey, que se extiende a lo largo de 85.000 acres, desde Thousand Oaks, donde un tirador asesinó a 12 personas la semana anterior, hasta el lujoso enclave residencial de Malibú.

En el oeste de Los Ángeles, decenas de miles han sido evacuados de sus hogares. La cifra de estructuras devoradas por las llamas se duplicó en menos de 24 horas y ahora está en 370; decenas de miles más están consideradas bajo peligro.

Dos cuerpos gravemente quemados fueron encontrados frente a la cochera de una residencia en Malibú, donde viven muchas celebridades.

Muchos residentes tuvieron que evacuar sus casas, incluida la cantante Lady Gaga, Kim Kardashian West y Martin Sheen. El actor Gerard Butler publicó en Instagram que la mitad de su casa ubicada en Malibú había desaparecido, y el publicista de Camille Grammer Meyer dijo que la estrella del programa “Real Housewives of Beverly Hills” había perdido su hogar en el enclave costero.