Hace un año seis elefantes estaban llegando desde Suazilandia, Africa, al Henry Doorly Zoo de Omaha. Ahora luego de numerosos logros alcanzados se han convertido en una de las mayores atracciones del lugar, por eso se celebra el día de hoy su primer aniversario.

Los elefantes elevan sus trompas y presentan sus oídos y pies a sus entrenadores. Luego de practicar estos movimientos durante más de seis meses ya se ha vuelto algo sencillo en su rutina y que tanto niños como adultos disfrutan de ver.

Debido al tamaño de los elefantes no se los puede llevar a ninguna sala de salud para examinarlos, todo se realiza en el área en donde viven.  Es ahí es donde los entrenadores preparan a los pies del elefante, comprueban que su tronco esté libre de infecciones e incluso les extraen sangre para chequeos.

Cuando se realiza el examen, los elefantes reciben un tratamiento.

Además de sentirse cómodos con los entrenadores y aprender cómo responder a las instrucciones, estos enormes animales africanos han incluso aumentado de peso durante el año pasado. Considerando que habían llegado al país muy delgados.

“Antes de llegar aquí, no habían estado bajo el cuidado humano directo. Así que todas estas cosas hubo que comenzarlas desde cero” dijo Sarah Armstrong, gerente del zoológico Henry Doorly de Omaha.

Armstrong dijo además que los elefantes hicieron notables progresos en el último año, se los ve bastante cómodos con la exposición y deciden por sí mismos si quieren estar dentro o fuera.