Revelación explosiva de un alto cargo de Trump: hay una rebelión secreta en la Casa Blanca contra el presidente

Republican Presidential Candidate Donald Trump, speaks during the final day of the Republican National Convention in Cleveland, Thursday, July 21, 2016. (AP Photo/Carolyn Kaster)

El diario The New York Times, uno de los más prestigioso del país, ha publicado este miércoles una tribuna de opinión de un alto cargo del Gobierno de Donald Trump que, bajo la condición de anonimato, ha desvelado la existencia de una “resistencia silenciosa” dentro de la Casa Blanca para frenar los “peores impulsos” del presidente.

 

El diario justificó la decisión de publicar un artículo de opinión anónimo afirmando que era la única manera de ofrecer una perspectiva importante a sus lectores.  La primera reacción del presidente en la red social Twitter ha sido: “¿TRAICIÓN?”. Poco después ha exigido al diario que revele “por seguridad nacional” quién es el autor del artículo. La Casa Blanca, por su parte, lo ha calificado de “patético, temerario y egoísta”, y ha instado al diario a publicar una disculpa por haber alcanzado “su punto más bajo”.

 

El autor del artículo anónimo asegura  que “muchos altos cargos” de la Administración, entre los que él se incluye, “trabajan de forma diligente desde dentro para frustrar partes de su agenda y los peores impulsos” del presidente. No lo hacen para que fracase, afirma, sino porque su “principal misión es servir al país”, y considera que los actos del presidente “van en detrimento de la salud de la república”.

 

Es por ello, añade, que estos altos cargos “han prometido hacer todo lo que esté en su mano” para “frustrar los impulsos más equivocados de Trump hasta que deje su cargo”. En opinión de autor, “la raíz del problema es la amoralidad del presidente”. “Cualquiera de los que trabajan con él saben que no está ligado por ningún principio discernible a la hora de guiarle en sus decisiones”, añade.

 

En su opinión, Trump, pese a haber sido elegido como republicano, “muestra poca afinidad” por esos ideales, que resume como: “mentes libres, mercados libres, gente libre”. “En el mejor de los casos, él ha invocado esos ideales en discursos con un guión escritos. En el peor, directamente los ataca”, afirma.

 

Así, los éxitos conseguidos hasta ahora por la Administración “se han conseguido a pesar, y no gracias a, el estilo de liderazgo del presidente, que es impetuoso, basado en la confrontación, mezquino e ineficaz”. “La mayoría” de responsables en la Administración, añade, “se esfuerzan por aislar su trabajo fuera del alcance de sus caprichos”.

 

“Las reuniones con él se apartan de los temas a tratar y descarrilan, se enzarza en diatribas repetitivas, y su impulsividad acaba en decisiones a medio cocinar, desinformadas y ocasionalmente temerarias que tienen que ser revertidas”, afirma el autor, que añade:  “Este comportamiento errático sería más preocupante si no fuera por los héroes cuyas hazañas nadie glosará que están en la Casa Blanca y sus alrededores”.

 

“El resultado es una presidencia de dos vías”, dice el autor, que pone como ejemplo la querencia del presidente por “autócratas y dictadores”, como Vladímir Putin o Kim Jong Un, mientras “el resto de la Administración” se empeña en castigar las malas acciones de éstos y en “tratar como colegas” a los aliados tradicionales del país.

 

“Esto no es obra del conocido como Estado profundo. Es el trabajo de un Estado estable”, arguye el autor, que añade:  “Dada la inestabilidad de la que muchos han sido testigos, hubo susurros al principio dentro de su gabinete sobre la invocación de la enmienda 25 de la Constitución, que pondría en marcha un complejo proceso para apartar al presidente. Pero nadie quería precipitar una crisis constitucional. Así que haremos lo que podamos para colocar a la Administración en la ruta adecuada hasta que, de una forma u otra, esto acabe”.

 

“La principal preocupación no es lo que Trump ha hecho a la presidencia, sino lo que nosotros, como nación, le hemos permitido hacernos”, añade el autor, que alude al ejemplo del senador McCain para “romper con esta trampa sectaria, intentando así unirnos de nuevos en nuestros valores comunes y nuestro amor por esta gran nación”. “Puede que Trump tema a esos hombres honorables, pero nosotros deberíamos reverenciarlos”, afirma.

 

Y concluye:  “Hay una resistencia silenciosa dentro de la Administración, gente que ha elegido poner a su país por delante. Pero la diferencia de verdad la harán los ciudadanos cotidianos elevándose por encima de la política, extendiendo la mano por encima de nuestras divisiones, y optando por desprenderse de las etiquetas en favor de sólo una de ella: somos estadounidenses”.