En 2011, Alabama pasó lo que entonces era considerado la ley de inmigración más estricta de la nación. Mucho de ello fue posteriormente derribado por los tribunales.

Ahora, la ley ofrece una instantánea de los desafíos potenciales por delante para la administración de Trump.

Para Fernanda Herrera, estudiante de último año en la Universidad de Samford, en las afueras de Birmingham, Alabama, el clima actual que rodea a la inmigración la tiene asustada, tal como lo hizo la ley de Alabama en 2011: “No sé si voy a ver a mis padres mañana”, dice Herrera.

Ella hace saber dentro del contexto que su padre cruzó ilegalmente la frontera mexicana cuando tenía dos años.

Ella y su mamá volaron meses después con visas expiradas. Herrera está cubierta bajo el DACA – acción diferida para las llegadas de la niñez – así que por ahora, ella probablemente no será deportado, pero su miedo continúa:

“Se supone que es un momento feliz, estoy a punto de graduarme de la universidad, la primera en mi familia de hacerlo y mis padres han trabajado tan duro para atravesar estos cuatro años”, dice. “Y saber cómo son los centros de detención y pensar que mis padres tienen que pasar por eso, sabiendo que mi familia podría ser separada, es realmente muy difícil”.

Fernanda Herrera, estudiante de la Universidad de Samford, dice que espera que los Estados Unidos aprendan lo que hizo Alabama en 2011 cuando tenía la ley de inmigración más estricta de la nación. La gente en Alabama, dice ella, “luchó y se pudo derogar”. En ese momento, su familia también temía que en 2011 sucediera una deportación en masa como quizás ocurra en el futuro cercano.

Alabama había promulgado una ley que, entre otras cosas, anulaba los contratos -arrendamientos, servicio de agua, cualquier cosa-. El autor de la ley dijo que el objetivo era atacar todos los aspectos de la vida. Herrera ve algo similar sucediendo nacionalmente ahora, pero ella espera que los Estados Unidos aprenderán del caso Alabama.

“Verán a tiempo que atacar a una comunidad no es la manera de hacer que la reforma de inmigración ocurra, porque quiero decir aquí en Alabama, nos peleamos y tuvimos finalmente la derogación”, completa Fernanda.

Las demandas por grupos de defensa al Departamento de Justicia bloquearon gran parte de la ley, incluyendo el requisito de que las escuelas revisen el estatus migratorio de los estudiantes. Pero eso fue después de que los cultivos de los agricultores se pudrieran y otras industrias perdieran trabajo y negocios, mientras las familias huían del estado.

Jeremy Love, un abogado de inmigración, dice que se siente déjà vu: “Hay mucho miedo en estos momentos, he dicho que mis posibles clientes prefieren hacer una consulta telefónica en vez de venir a mi oficina porque temen salir de su casa”, dice.

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