Mientras algunos lo recuerdan como un buen jugador de fútbol y seguidos del Manchester United, otros hablan de su mirada asesina y sus opiniones extremistas.

El atacante de Manchester tenía 22 años y era hijo de refugiados de Libia.  Su hermana, Jomana, de 18 años, le dijo al diario Wall Street Journal que estaba sorprendida por el ataque y que pensaba que Salman se había visto impulsado por lo que veía como injusticias.

“Creo que vio a niños, niños musulmanes, muriendo en todas partes. Y quería venganza”, dijo la joven.

“Vio los explosivos que Estados Unidos ha hecho caer sobre los niños en Siria, y él quería venganza”.

Un amigo de la familia a su vez, describió a los Abedi como personas sumamente religiosas.

“Hace tiempo que no viven aquí. Distinta gente viene y va”, le comentó al periódico Alan Kinsey, quien vive frente a la casa donde habitaban los Abedi.

Frances Kinsey, su esposa, agregó que no veía a la familia desde fines del año pasado y que había observado a uno o dos hombres jóvenes viviendo en la propiedad.

 

Otros vecinos contaron que la familia colocaba en la casa una bandera libia en ciertas ocasiones del año.

Actualmente son seis jóvenes y un adolescente de 15 años sometidos a juicio en Manchester por poder estar relacionados con el hecho.

Actualmente los servicios de seguridad británicos están investigando cuáles eran las conexiones que Abedi tenía con grupos extremistas como el autodenominado Estado Islámico, que se hizo responsable del ataque.

 

“Salman estudiaba en el Northenden College, en el sur de Manchester, y no tenía ningún problema, había terminado los dos años previos con calificaciones altas. Hablé con él hace cinco días y no había nada mal, todo era normal” dijo el padre del atacante, sorprendido por la gravedad de los hechos.

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