Grandes cambios están en marcha en la política de inmigración ya que la derecha continúa desplegando sus conocidos puntos de conversación, alimentándose del monstruo punitivo de Trump. Desafortunadamente, el discurso público actual, ya sea en torno a la prohibición de los musulmanes o la expulsión de “extranjeros criminales”, sigue estando libre de todo matiz histórico, jurídico y filosófico.

Si vamos a avanzar en la inmigración, necesitamos sumergirnos en los dilemas históricos y constitucionales que han llevado a la crisis actual.

Tres de los principales expertos de la nación en materia de inmigración, justicia penal y derecho constitucional, toman no sólo lo que ya sabemos sobre la prohibición de viajar y la política de deportación de Trump, sino también esperamos futuras iniciativas de esta administración. Estos estudiosos abordan los temas más espinosos de la inmigración, los que están en la raíz de nuestra crisis actual, con todo el lastre necesario para oponerse a los puntos de vista simplistas: ¿Deben los inmigrantes, independientemente de su estatus, tener derechos constitucionales?

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También se plantean estas preguntas ¿Cuán sólido en la ley y la moralidad es la dependencia de Trump en la doctrina del poder pleno para implementar cambios de largo alcance?, ¿La política de deportación de Trump es una anomalía, o tiene sus raíces en la reciente legislación bipartidista?, ¿Y qué pueden hacer los estados, como último recurso, para contrarrestar las iniciativas federales contra la inmigración?

¿Los derechos constitucionales de los inmigrantes?

¿Los derechos constitucionales dependen de la ciudadanía o la personalidad? En otras palabras, ¿deben los inmigrantes, independientemente de su estatus, tener plenos derechos constitucionales?, ¿Por qué o por qué no?, ¿Deberían tales derechos comenzar tan pronto como una persona ponga el pie en tierra de los Estados Unidos? Si se desea conceder a los inmigrantes algunos pero no todos los derechos constitucionales, ¿cuáles se excluyen y por qué?

Un ejemplo claro es cuando el presidente Andrew Jackson insistió en que los nativos americanos no eran ciudadanos estadounidenses y por lo tanto tampoco eran elegibles para protecciones constitucionales. Él y sus partidarios señalaron que la frase “los indios no gravados” aparecieran en la constitución original, en esa porción donde estaban expresamente excluidos de la representación del Congreso.

Estas dualidades y tibiesas en las constituciones a lo largo de la historia de los Estados Unidos han dado fuerza al actual mandatario para decir que los inmigrantes son personas que no llegarán a ser personas útiles pero si han sido necesarios para construir el país de norte a sur, de este a oeste en los años posteriores al inicio de la revolución industrial: ¿Nueva York sería la “gran manzana” sin la ayuda de los inmigrantes, quienes trabajaban en la construcción?, o ¿Estados Unidos hubiera podido ganar la Segunda Guerra mundial, invadir Iraq o Afganistán en busca de terroristas sin los inmigrantes? -Las respuestas son obvias pero la ley actual va en contravía a este principio de igualdad entre las naciones.