No paraba de brincar mientras se lavaba los dientes, se cae y se perfora la garganta

Celeste Gravenmier hizo caso omiso a las instrucciones de su padre y continuó brincando en la cama mientras tenía su cepillo de dientes en la boca, pero un mal paso le provocaría un enorme agujero en su garganta.

Mitchell Gravenmier, su padre, había llevado a Celeste y a su hermano Matthew, de dos años, a la cama cuando ocurrió el dramático episodio.

Dijo que les había pedido que dejaran de brincar mientras se cepillaban los dientes. Se distrajo a platicar con su esposa, Victoria, en cuestión de segundos y escuchó un grito agonizante.

“Celeste estaba sentada en su cama brincando de un lado a otro y yo le decía que se detuviera. Los niños se cepillan los dientes sentados allí para evitar que corran”, platicó Mitchell a The Sun.

“Me di la vuelta por un segundo para hablar con mi esposa y cuando me di la vuelta de nuevo, Celeste estaba cayendo hacia adelante”, agregó.

La pequeña de cinco años se puso de pie y su padre pudo ver que había un poco de sangre a su alrededor, pero nunca imaginó que la lesión era peor de lo que pensaba.

“Pensé que podría haberse lastimado las encías o haberse mordido el labio, pero después con mi linterna, descubrí un agujero muy grande en la parte posterior de su boca. Estaba cerca de una pulgada”, explicó.

En ese momento, Celeste estaba llorando porque su boca se llenó rápidamente de sangre y comenzó a asustarse.

Inmediatamente la llevó al hospital y le realizaron una tomografía para verificar que sus vasos sanguíneos ni arterias estuvieran en peligro.

Los resultados arrojaron que se encontraban bien, sin embargo, era necesario someterla a una cirugía de emergencia para cerrar la herida.

“Se dañó el paladar hacia la parte posterior de la boca, en el área de la garganta y la zona de la lesión es lo que usas para emitir ciertos sonidos”, detalló el padre.

La operación tomó aproximadamente dos horas y media, pues el lugar era muy difícil de alcanzar.

Por fortuna, la menor ya está de regreso en casa con sus padres tras la complicada intervención. Ahora debe seguir una dieta de alimentos blandos y líquidos durante las próximas dos semanas.

“Celeste ha vuelto más o menos a su estado normal y feliz, pero está molesta porque todavía no puede usar vasos o pajitas para sorber. Tenemos que ser estrictos para asegurarnos de que se mantenga hidratada”, dijo Mitchell.

“Ahora está muy nerviosa por cepillarse los dientes. Tiene un poco de miedo al respecto”, admitió.

Aunque por el momento todo va bien, los médicos les advirtieron que su hija podría tener problemas en el futuro para hacer ciertos sonidos.

Tras el aparatoso incidente, el joven quiere alertar a otros padres a que vigilen a sus hijos mientras se cepillan los dientes.

“Siéntanse libres de compartir para que otras personas estén más conscientes de lo que podría pasar”, finalizó.

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