Yazmín Juárez, de 20 años, cruzó la frontera estadounidense el 1 de marzo para solicitar asilo. Con ella traía de Guatemala a su niña de año y medio, Mariee. Fueron detenidas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Dilley (Texas). En prisión, la niña contrajo una infección respiratoria que no dejó de agravarse. Juárez fue liberada en el 25 de marzo, pero ya era demasiado tarde: Mariee murió seis semanas más tarde de neumonía, según informa la web informativa Vice.

 

Cuando llegó al centro de detención de ICE en Dilley, Mariee era un bebé sano al que le gustaba bailar y cantar con su madre. Yazmín había cruzado el Río Grande huyendo de la violencia en Guatemala, pero fue capturada por la Patrulla Fronteriza y trasladada junto a su hija a este centro de detención de ICE, el más grande del país preparado para albergar a familias, con 2.400 camas.

 

Mariee empezó a toser sólo una semana después de llegar al centro, congestionada y con una fuerte fiebre. El análisis médico realizado por Vice indica que la niña fue tratada adecuadamente en el centro de ICE, pero terminó muriendo a consecuencia de una enfermedad que contrajo en esa instalación, ya denunciada anteriormente por ser inadecuada para niños.

 

Mariee falleció en un hospital de Filadelfia, tras pasar por tres centros sanitarios una vez liberada de Dilley. Yazmín había sido liberada tras pasar la entrevista y demostrar un miedo creíble, logrando así derecho a ser escuchada por una corte de inmigración dentro de su proceso de asilo. La mujer se llevó a su hija a Nueva Jersey, pero casi de inmediato tuvo que ser hospitalizada. Murió el 10 de mayo.

 

“Tenía la ilusión de iniciar una nueva vida con ella, porque mi vida en Guatemala era insoportable”, explicó Yazmín a Vice, “quería vivir feliz con ella, ir al parque con ella, y trabajar duro para ella. Ella lo era todo para mí, pero desafortunadamente no pudo ser”.