Miles de personas marcharon y se reunieron en el centro de Dallas el domingo para pedir una revisión del sistema de inmigración de la nación y poner fin a lo que los organizadores dijeron que es una política de deportación agresiva.

Los organizadores que llamaron el evento del domingo como la “Mega Marcha de Dallas” dijeron que las órdenes ejecutivas del presidente Donald Trump de restringir los viajes de los países predominantemente musulmanes en Oriente Medio son discriminatorias. También quieren poner fin a los crímenes de odio y el discurso de odio que afirman que se ha proliferado desde la elección presidencial de noviembre.

La marcha comenzó en la catedral católica de Dallas y estaba terminando casi 1 milla y media más tarde con una reunión en el Ayuntamiento de esta ciudad tejana, donde los ponentes debían incluir a Martin Luther King III.

El evento también ha atraído a algunos artistas y varios funcionarios locales predominantemente demócratas y legisladores estatales.

El maestro de Dallas Esseiny Alanis, un inmigrante mexicano, estuvo con dos estudiantes de cuarto grado durante el denominado rally: “Cada niño merece un derecho a ir a la escuela sin temor a perder a sus padres”, dijo Alanis, refiriéndose a la amenaza de deportación.

Un pequeño número de partidarios de Trump se reunieron cerca pero no hubo enfrentamientos de ningún tipo. La Policía dijo que no hubo arrestos.