El juez le ha negado este jueves al capo mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera una petición para abrazar a su esposa, Emma Coronel, antes del arranque del juicio en su contra el próximo 13 de noviembre.

Guzmán Loera, considerado por el Gobierno de Estados Unidos como “extremadamente peligroso”, hizo el reclamo a través de su defensa en una carta enviada al juez Brian Cogan, en la que se señala que ese breve encuentro puede ser en plena sala del tribunal federal en el distrito de Brooklyn, donde se le juzga por narcotráfico, posesión de armas y blanqueo de dinero.

“Acceder a la petición seria contrario a todos los procedimientos de seguridad que se han implementado”, dijo el juez Cogan en una carta difundida este jueves donde especifica que consultó con los U.S. Marshals sobre la petición.

El comienzo del juicio, con los alegatos iniciales, está previsto para el 13 de noviembre en la corte federal en Brooklyn.

Guzmán se ha declarado inocente de los cargos, que incluyen dirigir el cartel del narcotráfico de Sinaloa, conocido por su accionar violento, además de fugarse de prisiones de alta seguridad en México.

Su notoriedad ha obligado a adoptar medidas que incluyen mantener el anonimato de los miembros del jurado.

El alegado exjefe del poderoso y violento cartel de Sinaloa está en confinamiento 23 horas al día y sólo se le permite una hora para ejercitarse pero no salir al patio de la Metropolitan Correctional Center en Manhattan, donde está desde que fue extraditado, debido a su historial de fugas.

La abogada de Guzmán, Mariel Colón Miró, había dicho en una carta que el abrazo sería “con la barandilla de por medio” que separa al público del área donde se realiza el juicio.

La misiva a Cogan destaca que el único contacto humano que ha tenido desde su extradición es cuando personal de la cárcel le quita y pone sus esposa y un breve apretón de mano de sus abogados cuando va a la corte.

A Guzmán no se le ha permitido la visita de su esposa a la prisión de máxima seguridad donde está desde que fue extraditado a Nueva York en enero del 2017 ni tener contacto con ella a través de llamadas telefónica debido a la preocupación de que él pueda transmitir mensajes a sus aliados.

El capo mexicano, que fue uno de los hombres más buscados por el FBI y la Interpol, formalizó su relación con Coronel, una exreina de belleza en su pueblo (no se han casado oficialmente) en enero del 2007 en Durango, cuando ésta tenía 18 años.