Más de 11 millones de inmigrantes indocumentados de todo el mundo residen en los Estados Unidos. Los inmigrantes indocumentados representan diversas culturas, religiones y profesiones. Algunos logran el éxito al ganar el premio Pulitzer o graduarse de prestigiosas escuelas de medicina y derecho: Muchos están trabajando en  puestos de trabajo con salarios bajos y físicamente muy exigentes.

Durante el gobierno de Obama, más de 400.000 personas sin papeles fueron deportados y eran en gran parte por tener delitos de bajo perfil como conducir sin una licencia. Bajo la administración de Trump, la definición decriminal” se ha ampliado para incluir actividades que a menudo son necesarias para la supervivencia: utilizar beneficios públicos, tales como cupones de alimentos o de suplemento especial de nutrición para mujeres, bebés, niños.

En pocas palabras, los inmigrantes indocumentados de bajos ingresos se ven desproporcionadamente orientados y etiquetados como ilegales, a pesar de que contribuyen más de 11 billones de dólares para la economía anualmente y están profundamente arraigadas en las comunidades en todo el país.

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Aunque los federales y políticos han sido hospitalarios, se ha notado el gran por el número de personas que se han levantado para defender a los inmigrantes indocumentados con su propio dinero o por medio de acciones y actividades de promoción. Las historias de los inmigrantes “exitosos” continuamente inundan la fuente de noticias, enumerando las contribuciones específicas a la ciencia o el hincapié en los individuos que aspiran a cursar estudios superiores. Si bien se entiende el deseo de cambiar la narrativa de inmigrante indocumentado, es preocupante que se está creando una brecha resaltando sólo los éxitos.

¿Por qué no estamos defendiendo jardineros, amas de casa y trabajadores agrícolas que están rompiendo sus espaldas por realizar el trabajo y el día a día en mantenimientos, trabajos que apuntan a todo el sistema? Estos son individuos que están arriesgando sus vidas todos los días sólo para que sus hijos puedan tener oportunidades y un mejor futuro en Estados Unidos.

Muchos inmigrantes tomaron un viaje peligroso y trabajaron largas horas con poco dinero de salario para crear una vida mejor para sus familias. Millones de padres y madres sacrifican su comodidad y aceptan sus dificultades, soportando puestos de trabajo malos para asegurarse de que sus hijos no tengan que hacerlo. Ellos perdieron su oportunidad de aprender inglés con fluidez para garantizar que trabajando las horas suficientes, proveerían todo. Sin embargo, los relatos de miles de inmigrantes nunca están en las zonas de debate ni en las cortes federales para sensibilizar al pueblo.

No se trata de hacer sentir mal a nadie o para incitar a las personas a reflexionar sobre las consecuencias no intencionadas: Únicamente es  para aquellos que son educados, conscientes, moralistas, para aquellos que van a la universidad, totalmente capaces de entender que la cultura, el empuje y las infraestructuras de todo el país se ha hecho con la ayuda de millones de inmigrantes de todo el mundo que se arraigaron y crecieron junto a un país extraño pero que acogieron como propio y lo han cuidado desde hace siglos.