La retórica de la administración Trump ha creado la impresión de que la inmigración ilegal aumenta la delincuencia. Una de las primeras órdenes ejecutivas que el presidente ordenó al Departamento de Seguridad Nacional es la de publicar una lista semanal de “acciones criminales cometidas por extranjeros”.

Los críticos que afirman que el presidente Donald Trump se limita a acosar a los prejuicios señalan que la mayoría de las investigaciones sobre el tema no ha encontrado ese vínculo. Ahora, un estudio recientemente publicado encuentra un importante beneficio relacionado con el crimen al tener nuevos vecinos del sur de la frontera: “La inmigración latina se asocia generalmente con la disminución de la victimización por homicidio”, explica el sociólogo de la Universidad de Purdue, Michael Light, en la revista Social Science Research.

Su análisis encuentra que esta tendencia se aplica a “blancos, negros e hispanos, tanto en destinos de inmigrantes establecidos como no establecidos”.

Después de un barrido y hallanamiento del ICE, los inmigrantes indocumentados se vuelven reticentes a buscar todos los servicios que puedan ayudarles, como por ejemplo a resolver crímenes en pro de denuncias realizadas a la policía, superar emergencias médicas y otros.

Se analizaron patrones de inmigración y tasas de delincuencia en 132 áreas metropolitanas a través de los Estados Unidos, con datos de diversas fuentes, incluyendo los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y la Oficina del Censo.

Su conclusión clave: “Los recientes aumentos en los inmigrantes latinos se asocian generalmente con reducciones en el homicidio en los destinos de inmigrantes tradicionales y no tradicionales”.

Un análisis más profundo reveló que “las minorías han ganado más – en términos de reducción en el homicidio – de las olas más recientes de inmigrantes latinos”. Esto apoya la teoría de que “los beneficios pro-sociales de la inmigración es probable que sean particularmente agudos en áreas desfavorecidas -ya menudo segregadas racialmente”.

En esos barrios, los inmigrantes típicamente “infunden el tan necesario capital empresarial y social” en la economía local “y fortalecen las instituciones comunitarias que refuerzan el control social informal”.

El estudio se centró únicamente en los homicidios, en lugar de la tasa de delincuencia en general. Si bien se necesitarán más investigaciones para determinar si el aumento de la inmigración también conduce a disminuciones en otros delitos, señala que “las tasas de homicidio tienden a paralelizar las tendencias del crimen violento en general”.

En general, los resultados “desafían la opinión de que las tendencias del aumento de la inmigración y la disminución de la violencia son una casualidad”, concluye el estudio. “Por el contrario, los resultados apoyan (la opinión) de que la inmigración puede haber sido un factor para explicar las reducciones generales en los delitos violentos desde 1990”.

Si preguntamos a un estadounidense si se siente más seguro que hace un par de décadas, tal vez deberías agradecer a un inmigrante.

Hola Nebraska