La horrible muerte de la niña latina Hania Aguilar pudo evitarse. Pero la policía falló

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AP / Imágenes de Hania Aguilar usadas para su búsqueda. A la derecha, Ray McLellan

La violación y asesinato de la niña latina Hania Noelia Aguilar, de 13 años, pudo evitarse. El fiscal del distrito del condado de Robeson (Carolina del Norte), indicó este jueves que el hombre detenido por este crimen tenía un historial que hubiera permitido detenerle antes de que acabara con la vida de Aguilar. Pero los errores policiales, y un problema que afecta a decenas de miles de casos de violación en todo el país, impidió que así fuera.

 

Aguilar fue secuestrada cerca de su casa en la localidad de Lumberton el 5 de noviembre por una persona que la obligó a subirse a un carro SUV. Su cadáver y el vehículo fueron hallados después a varias millas de distancia; los restos de ADN encontraros en el carro llevaron al arresto de Michael Ray McLellan.

El hombre fue detenido porque su ADN estaba en una base de datos federal tras haber sido condenado en 2007 por robo y asalto con un arma mortal. McLellan fue puesto en libertad condicional en 2016; a finales de ese mismo año, una mujer fue asaltada por un hombre armado con un cuchillo que se introdujo en su casa tras retirar un aparato de aire acondicionado de la ventana.

Las pruebas de ADN de este crimen coincidían con la información genética de McLellan; la información llegó al departamento del sheriff y a la oficina del fiscal del distrito, pero no se hizo nada por detener al hombre, que continuó su carrera criminal. En Estados Unidos, decenas de miles de kits con información genética de violadores pasan días, semanas, años e incluso décadas sin examinar. Algunos se deterioraran sin ser nunca analizados. Y, a veces, como en este caso, incluso tras ser analizados no se usan para detener al culpable.

El pasado mes de octubre, apuntó con un arma a una mujer, intentando robarle dinero y su carro; huyó sin causarle daños, pero no pudo ser detenido por este asalto hasta 13 de noviembre, ocho días después del secuestro de Aguilar.

Una vez en prisión por ese asalto, fue acusado al fin del crimen de 2016, y también de la violación y muerte de Aguilar. “En algún momento, se coló por las rendijas”, ha señalado el fiscal del distrito para explicar por qué no fue arrestado antes de poder cometer esos crímenes. “Uno lo odia”, añadió, quizá en referencia al error policial y judicial, “te golpeas a ti mismo”.

Aguilar fue enterrada el sábado. Su padre, Noé Aguilar, guatemalteco, ni siquiera recibió un visado temporal para acudir a Carolina del Norte al funeral.