Conseguir la ‘green card’ ahora es mucho más caro hasta para los inversionistas extranjeros

Después de que la Administración Trump anunciara este mes que subiría el precio de varias tarifas para trámites migratorios, entre estos la ciudadanía y el asilo, ahora ha dado a conocer que comprar la residencia permanente está a punto de ser mucho más caro.

Una nueva regla federal, que entrará en vigor el 21 de noviembre, casi duplicará la cantidad mínima que un inversionista extranjero debe usar para obtener una visa EB-5, de 500,000 a 900,000 dólares.

La medida es un intento de reformar un programa controversial que se había popularizado entre los ciudadanos chinos adinerados que buscaban la residencia permanente en Estados Unidos a cambio de una inversión, y que ahora está plagado de largas esperas de visas y casos de fraude y abuso.

“Ciertamente, uno de los principales objetivos de esta administración era aumentar el monto de la inversión para limitar el número de inversionistas”, dijo William A. Stock, abogado de inmigración y miembro fundador de Klasko Immigration Law Partners, LLP.

Según los reportes, el inminente cambio en las reglas ha provocado una oleada de ciudadanos extranjeros que tratan de presentar un menor monto para inversión antes de que las nuevas regulaciones comiencen este mes. La legislación también se introdujo en el Senado el 5 de noviembre para revisar el programa de visas EB-5 y autorizarlo hasta septiembre de 2025.

Con aproximadamente 10,000 visas otorgadas anualmente, el programa EB-5 ha permitido a los inversionistas recibir la residencia si inyectan entre 500,000 y un millón de dólares en proyectos en los Estados Unidos que crean al menos 10 empleos.

La regla de la Administración Trump elevará ese límite externo de un millón de dólares 1.8 millones de dólares -el primer aumento desde que comenzó el programa en 1990- y aumentará la cantidad para un área de empleo específica de 500,000 a 900,000 dólares. Las áreas de empleo específicas se definen como áreas rurales o lugares donde la tasa de desempleo es 150 % superior al promedio nacional.

No se trata del único aumento, este mes el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) anunció que el precio de la solicitud de naturalización, también conocido como ciudadanía, pasará de 640 dólares a 1,170, un aumento del 83 %.

La solicitud para la residencia permanente, para quienes no buscan una visa de inversionistas extranjeros, aumentará de 1,140 a 1,610 dólares; los permisos de trabajo de 410 a 490 dólares, y las solicitudes para detener una deportación pasará de 280 a 1,800 dólares.

La solicitud de asilo, que antes era gratuita, ahora costará 50 dólares.

Además de aumentar el costo de la visa para los inversionistas extranjeros, la Administración ha modificado otras reglas que afectarán como se desempeña este programa.

Por ejemplo, ahora será el Departamento de Seguridad Nacional quien esté a cargo de designar ciertas áreas como de alto desempleo, una tarea que anteriormente descansaba en cada estado.

La agencia dijo que el cambio es un esfuerzo para evitar que los estados modifiquen los límites en los que “vinculan una ubicación próspera del proyecto con una comunidad angustiada por obtener la tasa de desempleo promedio para la que califica”.

“Esta regla final fortalece el programa EB-5 al devolverlo a la intención del Congreso”, dijo Ken Cuccinelli, director interino de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, en un comunicado a principios de este año.

El tiempo dirá cómo estas nuevas regulaciones afectarán a los futuros inversores extranjeros.

Stock dijo que si bien el programa EB-5 había crecido en popularidad entre 2009 y 2011, cuando Estados Unidos salió de la crisis financiera, el mayor factor de demora ahora es la larga espera para recibir la residencia permanente a través del programa, como resultado de límites de visa por país.

Para las personas nacidas en China que invirtieron en mayo, esa espera podría ser 16.5 años; para los de la India, 8.4 años, según cifras del Departamento de Estado.

Los inmigrantes inversionistas proporcionaron alrededor del 35 por ciento del total de 16,700 millones de dólares canalizados a proyectos relacionados con EB-5 en los años fiscales 2012 y 2013, creando más de 174,000 empleos, según muestran las estadísticas del Departamento de Comercio.

Si bien grandes proyectos como Hudson Yards en Nueva York y Hunters Point Shipyard en San Francisco se han beneficiado del financiamiento EB-5, el programa también ha sido noticia por escándalos.

La demografía de los inversores, mientras tanto, ha cambiado en los últimos años. Stock dijo que aunque la mayoría de las personas que esperan sus visas provienen de China, ahora hay mucha menos demanda de EB-5 de ese país que en años anteriores.

Desde octubre de 2018 hasta abril de 2019, los ciudadanos chinos representaron solo el 44 % de las personas a las que se les emitió EB-5 o se les ajustó su status, según datos del Departamento de Estado. El resto provino de otros países.

En comparación, los chinos representaron el 85 % de los portadores de EB-5 desde el 1 de octubre de 2013 hasta el 30 de septiembre de 2014.

Stock dijo que debido a los largos tiempos de espera de las visas, los inversionistas de China que están considerando emigrar a Estados Unidos están explorando otras vías además del EB-5. Una de esas opciones es la visa EB-1C, que se aplica a las personas que califican como ejecutivos o gerentes multinacionales.

Pero algunos están llevando su dinero a otros países con programas similares al EB-5, como Australia y Nueva Zelanda, según Stock. Turquía y Granada también son opciones cada vez más populares, dijo.

A lo largo de los años, algunos legisladores de ambos partidos han tratado de poner fin al programa EB-5, iniciado en 1990 para estimular la economía.

Argumentaron que ha sido objeto de fraude y abuso, y afirmaron que la ciudadanía estadounidense no debe estar a la venta, incluso a pesar de que el Congreso ha reautorizado repetidamente el programa, que ha traído miles de millones de dólares a los Estados Unidos.

Pero a otros les preocupa que la nueva regla de la administración Trump, que se propuso por primera vez bajo la administración Obama, y el aumento los montos de inversión, podrían disuadir a los inversores extranjeros de inyectar dinero en proyectos empresariales estadounidenses.

“Lo que es más difícil de ver es el empleo que no se creará la próxima vez, que la inversión extranjera directa es realmente necesaria para estimular la economía de Estados Unidos, porque les hemos aumentado esta barrera”, dijo Stock.

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