Los miles de inmigrantes centroamericanos que llevan un mes avanzando en caravana hacia la frontera estadounidense han solicitado a las autoridades mexicanas que fleten autobuses con los que llegar a su destino. Ahora se encuentran en la Ciudad de México, y consideran que es demasiado peligroso y hace demasiado frío para continuar caminando o pedir aventón en la carretera.

Según las autoridades de la capital mexicana, hay 4.841 inmigrantes registrados que reciben albergue en un estadio, entre los que 1.726 son menores de edad (incluyendo 310 niños de menos de cinco años).

“Necesitamos autobuses para seguir el viaje”, ha asegurado Milton Benítez, uno de los coordinadores de la caravana. Si no los consiguen, este jueves por la noche decidirán cuándo partir y qué ruta seguir hacia la frontera.

“California es la ruta más larga pero la mejor frontera, mientras que Texas es la más cercana pero la peor”, señaló José Luis Fuentes, del National Lawyers Guild. La Ciudad de México está a 600 millas de McAllen (Texas), pero la caravana de inmigrantes que llegó la pasada primavera a la frontera optó por dirigirse a San Diego; para cuando arribó a la frontera, quedaban sólo 200 personas del millar que inició el viaje.

El Gobierno mexicano ha asegurado que, en este caso, la mayoría de inmigrantes ha rechazado su oferta para quedarse en el país, y sólo unos cuántos aceptaron regresar a sus países (el 85% son hondureños). Según las autoridades, se han expedido 2.697 visados temporales de trabajo, con vistas a ofrecer a sus solicitantes un asilo permanente en el país.

Naciones Unidas considera que otros 4.000 inmigrantes podrían dirigirse también hacia la frontera en otras caravanas adicionales que andan más rezagadas, aún en el sur del país. Según la policía federal, en las últimas semanas han entrado a México al menos 17.000 inmigrantes centroamericanos en cuatro caravanas. De ellos, 4.000 han sido repatriados ya, según la policía.

Sólo cuatro contaban con antecedentes penales, pese a las denuncias del presidente estadounidense, Donald Trump, que calificó de criminales a los inmigrantes, sugirió que podía haber terroristas islámicos entre ellos, y ha desplegado a miles de soldados en la frontera para cortarles el camino.