Inmigrantes de la caravana exigen asilo o 50.000 dólares para volver a sus países

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AP Un patrullero fronterizo agarra a un manifestante durante una protesta el lunes junto a la frontera de Tijuana.

Cientos si no miles de inmigrantes centroamericanos siguen esperando en refugios de Tijuana (México) a que Estados Unidos les permita solicitar asilo en el puerto de entrada de San Diego (California). Un mes después de su llegada a la frontera, tras un largo viaje que comenzó en Honduras, Estados Unidos se prepara para desactivar el despliegue militar ordenado por el presidente, Donald Trump. Pero la situación de los inmigrantes no ha mejorado: sólo se procesan 100 solicitudes diarias de asilo, así que les esperan semanas o meses de espera, en situaciones muy precarias de falta de alojamiento y comida. Trump está intentando además, aunque sus solicitudes de asilo se tramiten, tengan que esperar años en México hasta saber si finalmente se les acepta.

 

Así las cosas, dos grupos de inmigrantes marcharon este martes por separado hasta el consulado estadounidense en Tijuana, demandando que se aceleren las tramitaciones de asilo, que se frenen los procesos de deportación iniciados por las autoridades mexicanas contra algunos inmigrantes, y que se les permita la entrada en el país o se les pague 50.000 dólares a cada uno para regresar a casa, según informa el diario San Diego Union-Tribune.

Hasta el momento, unos 2.500 inmigrantes han optado por aplicar las visas humanitarias prometidas por el Gobierno mexicano para quedarse trabajando en ese país. Otros 300 han sido deportados, y 700 han regresado voluntariamente a sus países de origen, según ha informado Xochtil Castillo, una inmigrante de la caravana que se reunió el martes con las autoridades mexicanas. Además, hasta 3.500 podrían haber cruzado ilegalmente la frontera o haberse mudado a otras ciudades mexicanas.

Ayer, un grupo de un centenar de inmigrantes se dirigió al consulado a plantear sus demandas; Alfonso Guerrero Ulloa, un hondureño que se cuenta como organizador de la protesta, según el citado diario, aseguró que habían decidido la cifra de 50.000 dólares porque, aunque “puede parecer mucho dinero, es una suma pequeña comparada con todo lo que Estados Unidos ha robado a Honduras”. El ingreso por persona en Honduras roza los 2.500 dólares. Guerrero dio 72 horas al consulado para responder, aunque aseguró que aún no han decidido qué harán si reciben una negativa.

El segundo grupo, de medio centenar de inmigrantes, exigió en este caso que se aumente el número de casos de asilo procesado por día, desde el máximo actual de 100 hasta 300. La organización sin ánimo de lucro Pueblo Sin Fronteras ayudó a organizar esta protesta. “Mucha gente está yéndose porque aquí no hay solución”, indicó Douglas Matute, un inmigrante de 38 años, “pensamos que nos permitirían entrar, pero Trump envió al Ejército en vez de a trabajadores sociales”.