¿Está México preparado para acoger a miles de migrantes?

Migrantes centroamericanos este miércoles en un refugio temporal en Tijuana cerca de la frontera de Estados Unidos.

La voluntad de México de aceptar a migrantes que quieren solicitar asilo en Estados Unidos mientras se procesan sus peticiones preocupa a algunos funcionarios que ya tienen a miles de migrantes centroamericanos en ciudades fronterizas mexicanas. Esta decisión supone un cambio en histórico en México, ya que hasta ahora había rechazado el retorno de migrantes no mexicanos. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha aceptado “temporalmente” esta medida con condiciones. 

 

“¿Cómo se haría? ¿Por cuánto tiempo? ¿Cuántas personas? No conocemos la estrategia ni la dinámica, ni si se han hecho estudios del alcance” de esta decisión, afirma César Palencia, director de atención al migrante en Tijuana. “Somos respetuosos de la decisión del gobierno federal pero sí pedimos que venga con una estrategia de recursos y personal”´añade. Tijuana ya alberga a miles de centroamericanos que llegaron en caravana este noviembre.

 

 

Tonatituh Guillén, jefe la agencia migratoria de México, por su parte apunta que en el corto plazo, el Instituto Nacional de Migración no tiene la capacidad para operar este tipo de programa. “La legislación que nos regula, que es la ley de migración, tampoco nos favorece”, añade.  

“Esto es malo, porque cada país tiene su soberanía, no tiene que depender de otro país”, opina Luis Miguel Conde, un guatemalteco que viajó a Tijuana con su esposa y sus dos hijos para solicitar asilo en Estados Unidos. “Cuando pides asilo en México no te envían a Guatemala para esperar. Esperas tu solicitud en el territorio del país”, valora.  

La policía municipal de Tijuana realizó una redada en la madrugada del jueves para desalojar a migrantes acampados en la calle a unas cuadras de la frontera que no querían ser trasladados a un albergue. Los agentes antimotines subieron a unas 120 personas a autobuses y los llevaron al refugio Barretal, ubicado a unos 22 kilómetros (14 millas) del cruce fronterizo de San Ysidro. Las autoridades arrestaron a unas dos docenas de migrantes que rehusaron ser reubicados.

El asesor jurídico adjunto del departamento de Relaciones Exteriores de México, Alejandro Celorio, señala que no habrá centros de detención para migrantes. “No estarán recluidos”, apunta. Pero no dijo si los refugios, como el ex local de conciertos Barretal en Tijuana donde ahora hay miles de migrantes, se renovarán, ampliarán, o si se convertirán en albergues permanentes, ni qué fondos se utilizarán para acondicionar los refugios.

La única estrategia que el gobierno federal de México ha lanzado hasta ahora es una “campaña contra la xenofobia” por radio y televisión, anunciada el jueves, para combatir el prejuicio y rechazo a los migrantes. “Los migrantes no son una amenaza, esto no es una invasión”, apunta Alexandra Haas, directora de la agencia mexicana contra la discriminación.

 

 

Los más indignados con la medida han sido los activistas estadounidenses de migración, pero del lado mexicano solo hubo silencio, en parte debido a que el gobierno de López Obrador mostró su decisión como una medida humanitaria para proteger migrantes.

“Hay un segmento de mexicanos, quizá los que andan en situaciones mejores, que no se siente amenazados por los migrantes, que pueden decir, ‘Esta bien, hay que se humanitarios, hay que ser solidarios'”, apunta José Antonio Crespo, analista político del Centro de Investigación y Capacitación Económicas de México. “Pero a los que están buscando trabajo, quizás no les guste”.

“Ahorita es una luna de miel (entre el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador y su homólogo estadounidense Donald Trump) en parte porque esta uno más a la izquierda y otro más hacia la derecha, tienen cosas en común, el proteccionismo, el de anti-sistema, el anti-establishment, el nacionalismo de cada uno”, apunta Crespo. Este subraya que Trump se lleva mejor hasta ahora con López Obrador que con su predecesor conservador, Enrique Peña Nieto. “¿Cuánto va a durar? Quién sabe”, agrega Crespo.