La semana pasada, la ciudad de San Antonio-Texas organizó la Feria de Seguridad Fronteriza, una feria y conferencia de dos días que ofrece un escaparate para que las empresas del sector presenten sus productos a funcionarios de fronteras y agencias gubernamentales. No es de sorprender que el tema principal de la conversación en el evento de este año fue la propuesta de Donald Trump de construir un muro a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México.

En el evento del año pasado, el consenso general fue en que el número de personas cruzando ilegalmente a Estados Unidos estaba cayendo, un muro era demasiado costoso y en gran medida innecesario: una barrera física podría ser útil en las ciudades, pero la combinación de terreno hostil y tecnología de vigilancia avanzada sería suficiente a lo largo de grandes partes de la frontera de 3.201 kilómetros.

Un año más tarde, el estado de ánimo es muy diferente: si el presidente de los Estados Unidos quiere un muro, tendrá uno. Con una orden ejecutiva emitida para construir el muro, habrá 5.000 nuevos oficiales de la Aduanas y de Patrulla Fronteriza, además de 10.000 hombres y mujeres que se unirán a las filas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE). Al mismo tiempo, Trump ha ordenado detener a todas las personas sin papeles: “La expectativa es que la seguridad fronteriza será una prioridad en la nueva administración”, dijo Robert Bonner, consultor de seguridad. “El futuro dependerá de cómo literalmente tomemos eso”, agregó.

La Patrulla Fronteriza está tomando la política literalmente, aunque con cierta precaución. Su nuevo jefe, Ronald Vitiello, mencionó el muro en su discurso a los delegados en la feria, señalando que: “El cemento ayuda si lo tienes. Una barrera física por sí sola no es suficiente. Cuando más se construye como resultado de la orden del presidente, tiene que ser pagado y se tiene que mantener a largo plazo “.

Mark Borkowski, dijo a los delegados que la orden ejecutiva de Trump requiere “impedir permanentemente” a los inmigrantes ilegales la entrada a Estados Unidos, lo que significa arrestar a cualquiera que trate de ingresar sin el papeleo correcto y llevarlos ante un juez que probablemente los deportará: “Si realizáramos una encuesta ahora mismo todos tendrían una opinión sobre si esta es la mejor manera de proteger a este país o no”, dijo a la audiencia de profesionales de seguridad fronteriza: “Todos tendrían una opinión sobre si este es el camino que este país quiere presentar al mundo. Tengo un jefe, que es el presidente de los Estados Unidos. No he sido elegido, pero lo ha hecho él, y estas son sus órdenes”.

David Aguilar, ex comisionado adjunto del CBP (U.S. Customs and Border Protection) y ahora un cabildero del sector, cree que el gobierno de Trump está escuchando a los expertos y está siendo más realista sobre sus planes para un muro: “Hace dos semanas, ellos insistían que querían 2.000 millas de muro. Ahora se han retractado”, dijo.

Entre los primeros expositores fue Squire Tech, una empresa que fabrica torres de comunicaciones portátiles que pueden ser instaladas en áreas remotas: “Estamos invirtiendo en esto”, explica el representante de la compañía, Michael B. Zalle y añadió diciendo que: “El presupuesto ha sido bajo por muchos años y creemos que va a aumentar. Esto es lo que todos están hablando. El dinero sigue las palabras. Seguimos el dinero”.