FOTO: (AP) Ronald Gainer de la archidiócesis de Harrisburg en Pensilvania quien está citado en el informe sobre abusos de sacerdotes a menores

El Departamento de Justicia inició una investigación dentro de la Iglesia Católica de Pennsylvania por casos de abuso sexual infantil.

Mediante citatorios judiciales para obtener archivos confidenciales y testimonios de líderes eclesiásticos descubrieron cómo 301 sacerdotes abusaron de más de 1.000 niños en un periodo de décadas, en el que las autoridades de la iglesia encubrieron a los agresores.

Según reportaron fuentes que no estaban autorizadas para hablar públicamente sobre la investigación con los reporteros de la agencia de noticias Associated Press, a los esfuerzos de los fiscales federales se han sumado ahora los recursos del Departamento de Justicia.

El fiscal William McSwain de Filadelfia demandó a los obispos entregar cualquier evidencia de que alguien entre sus filas trasladó a niños fuera del estado con fines ilícitos; envió imágenes o mensajes sexuales por medio de su teléfono o computadora; instruyó no contactar a la policía; reasignó agresores de los que se sospechaba o utilizó dinero u otros medios para encubrir el escándalo.

Los citatorios también requirieron documentos almacenados en archivos secretos, históricos o confidenciales, así como archivos relacionados con la estructura de la diócesis, sus finanzas, pólizas de seguro, asignaciones clericales y otros documentos, según fuentes que hablaron con los reporteros.

Un representante de McSwain declinó comentar, al igual que una portavoz del Departamento de Justicia.

Según el abogado Marci Hamilton de la Universidad de Pennsylvania y jefe de la organización de investigación sin fines de lucro, Child USA, la participación de las autoridades federales marcaría algo antes no visto en casos contra la Iglesia Católica.

Aunque los fiscales locales son los que generalmente se encargan de los casos de abuso sexual infantil, hay ocasiones en que la federación puede intervenir. Los predecesores de McSwain, reportó Associated Press, trajeron en una ocasión a niños desde Moldavia, Europa del Este, a Philadelphia para testificar en contra de un empresario estadounidense, que había abusado de ellos en un caso de turismo sexual internacional.

Sin embargo, advirtió un profesor de leyes, sería prematuro suponer que la intervención del Departamento de Justicia sería más severa o llegaría más lejos que las investigaciones de las autoridades locales.

“Que la federación esté investigando algo no siempre significa que sea más grave o un delito mayor”, dijo Mary Graw Leary, quien enseña en la escuela de derecho de la Universidad Católica. “A veces solo significa que es una cuestión federal”.