“El hecho de que fuera el primero en la puerta no me sorprende para nada”, ha dicho este jueves el sargento Eric Buschow, “es uno de esos tipos que no dudaría en una emergencia”.

Se refería así a su compañero Ron Helus, sargento también del departamento del sheriff del condado de Ventura (California), que murió anoche baleado al intentar detener al pistolero que asesinó a 12 personas en un bar de la localidad de Thousand Oaks, a 40 millas de Los Ángeles.

Colegas de Helus lo han descrito como un hombre excepcional, en su faceta humana y como policía. Estaba casado y tenía un hijo. “Era un gran tipo, un alma amable”, ha añadido Buschow, “paciente, calmado en cualquier situación; cuando llamas al 911, es uno de esos tipos que quieres que aparezcan”.

Helus había pasado la mayor parte de su carrera en el equipo SWAT de operaciones especiales, según añade Buschow: “Si fueras víctima de un crimen, es quien querrías que investigara el caso, iría hasta el fin del mundo para encontrar a un sospechoso, un investigador excepcional”.

En su opinión, las tácticas de Helus en una escena como la de anoche eran “solventes a la hora de entrar” en el bar durante el tiroteo, “pero desafortunadamente entras en un territorio desconocido, sabes que se están disparando balas, y obviamente el sospechoso estaba ahí y preparado para su llegada”.

El sheriff, Geoff Dean, ahogado en lágrimas, explicó que Helus estaba hablando con su esposa cuando llegó el aviso del tiroteo: “Le dijo, ‘eh, tengo que responder a una llamada, te quiero, hablamos más tarde”. “Fue allí a salvar a gente”, añade el sheriff, “y pagó el precio definitivo”.