“Vine porque quiero estudiar”, dice Rony de 12 años, tras cruzar la frontera sur de Estados Unidos con su padre.

Rony y su padre dejaron atrás el pueblo norteño de Huehuetenango en Guatemala en busca de una nueva vida. Rony me cuenta que sueña con una educación, el pueblo indígena en el que vivían no cuenta con una secundaria pública. Tras una travesía al bordo del tren ‘La Bestia’, en autobús y un trayecto a pie, llegaron a Río Grande en Texas.

Pero no vinieron solos.

Secondary Leader

Con ellos venían unos 120 inmigrantes en el peregrinaje a la frontera, donde un gran número se entrega a las autoridades migratorias para pedir asilo.

Estos 120 son parte de la masiva oleada de la que recientemente he sido testigo como corresponsal de Noticias Telemundo. Con una larga historia de cubrir la frontera, ha sido impactante ver las olas de inmigrantes que han llegado recientemente tras un peregrinaje a Estados Unidos.

El número de inmigrantes que ha sido apresado cruzando la frontera sur ha ido aumentando desde enero en comparación con cifras del año pasado, a pesar de la política de ‘tolerancia cero’ del gobierno de Donald Trump bajo la que se separaron a centenares de familias hasta su cancelación en junio.

Según cifras de la Patrulla Fronteriza, casi 40.000 personas fueron aprehendidas en la frontera sur en julio. Un aumento significante en comparación con los 25,019 del año pasado en la misma fecha.

En un comunicado publicado el pasado miércoles, la Patrulla Fronteriza indicó que “continúan encontrándose con grupos grandes de unidades familiares y menores no acompañados”.

Así mismo, hemos visto unidades familiares que viajaban con hasta cinco niños pequeños.

También están los casos como el de Elva, una mujer que, al venir de la zona indígena en Guatemala, usaba a su pequeño como intérprete para comunicarse con la prensa en español.

Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional dijo a NBC News que los números muestran que “mientras la administración Trump está restableciendo el estado de derecho, nadie espera revertir años de acción política de la noche a la mañana o en un mes … los coyotes, traficantes de personas, y los actores nefastos conocen bien nuestras lagunas, y en consecuencia las explotan”.

Las cifras sugieren que la dura posición fronteriza de Trump no disuade a la inmigración ilegal, dijo en entrevista con NBC News en mayo, David Leopold, ex presidente de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración.

Leopold dijo que las malas condiciones en Centroamérica están impulsando la inmigración de una manera que las políticas de Trump no pueden detener.

“Creo que es desesperación”, dijo Leopold. “Ellos piensan que es mejor pasar tiempo en detención que enfrentar lo que están enfrentando en el Triángulo”, refiriéndose a los países del Triángulo Norte de Guatemala, Honduras y El Salvador.

Los que se podrían estar beneficiendo de esta situación podrían ser los coyotes, con un aumento en el número de “clientes”. Romil y su padre pagaron 5 mil dólares para poder venir a los Estados Unidos.