El Departamento de Justicia de Estados Unidos planea recortar el dinero de las “ciudades santuarios”, una etiqueta que Cincinnati ha adoptado, porque están haciendo que la nación sea “menos segura”, dijo el lunes el secretario de Justicia, Jeff Sessions: “Simplemente tenemos que poner fin a esta política”, apuntando a las llamadas “ciudades santuario”, donde la policía local se abstiene de hacer cumplir las leyes federales contra las personas que carecen de documentos de inmigración adecuados. Advirtió que si ciudades como Cincinnati no cumplen con las leyes federales de inmigración, no serían elegibles para futuras subvenciones y podrían perder el acceso al dinero federal actual.

Esa declaración podría poner a Cincinnati en la mira del gobierno federal en un momento en que la ciudad se enfrenta a un déficit presupuestario de US$25 millones. Cincinnati ha recibido importantes donaciones del Departamento de Justicia de los Estados Unidos en el pasado. Desde 2003, Cincinnati ha recibido por lo menos 14 millones de dólares del Departamento de Justicia, repartidos entre al menos 20 donaciones.

No está claro si el gobierno federal podría bloquear legalmente a Cincinnati de conseguir este dinero. La etiqueta “ciudad santuario” no tiene una definición legal clara.

Las leyes federales establecen que las ciudades y los estados no pueden prohibir o restringir a los funcionarios de inmigración de investigar a la ciudadanía o el estatus migratorio. La policía de Cincinnati no hace esto, así que el alcalde John Cranley dice que la ciudad no corre el riesgo de perder dinero federal. El gobierno federal compiló recientemente una lista de ciudades y condados cuyas cárceles rutinariamente liberan inmigrantes indocumentados sin entregarlos a funcionarios federales. Cincinnati y el condado de Hamilton no estaban en esa lista.

La Ciudad de Cincinnati no ha violado ni violará las leyes federales y no estará en peligro de perder fondos federales. La Ciudad no puede violar la orden del Presidente Trump porque sólo se aplica a las jurisdicciones que operan las cárceles, lo que Cincinnati no hace.

En enero de 2017, los líderes demócratas de Cincinnati votaron por declarar la ciudad como una “ciudad santuario”, un movimiento en gran parte simbólico porque el departamento de policía ha evitado hacer cumplir las leyes federales de inmigración durante años. La declaración se produjo después de que el presidente Donald Trump, en una orden ejecutiva, dirigió al gobierno a identificar el dinero federal que puede retener para castigar las ciudades que son santuario: “La resolución de la Ciudad que se declaró santuario es el ejercicio de la libertad de expresión protegida por la Constitución, lo que hicimos para expresar nuestro profundo desacuerdo con las órdenes del Presidente Trump y solidarizarnos con los refugiados sirios”, dijo el alcalde John Cranley en un comunicado.

El republicano Steve Chabot, advirtió que Cincinnati decidió “caminar por el tablón” desafiando la orden de Trump. El candidato al Senado estadounidense Josh Mandel, el tesorero republicano del estado, quiere que los líderes de la ciudad enfrenten penas criminales si alguien es herido o asesinado por un inmigrante indocumentado en Cincinnati.

Cincinnati se ha beneficiado durante mucho tiempo de las concesiones del Departamento de Justicia, advirtió Sessions este lunes en la mañana. En 2016, Cincinnati recibió tres donaciones del Departamento de Justicia por un total de casi US$1,3 millones, incluyendo US$600,000 para el cuerpo policial, US$370 mil por respuesta a la epidemia de heroína y US$314 mil para el apoyo conjunto de la lucha contra el crimen.

La mayor subvención que la ciudad ha recibido en los últimos años es de US$3 millones, que vinieron en 2009 de la Ley de Recuperación y Reinversión de los Estados Unidos. La ciudad de Cincinnati compartió el dinero con otras 14 ciudades y municipios en el condado de Hamilton para promover la recuperación de la recesión.